Lo de Garzón se llama cara dura: ese atributo mayor de la política española
«¡Estoy escandalizado! ¡Qué vergüenza! ¡Acabo de descubrir que aquí se juega…!». La escena persiste en la memoria del aficionado al cine. Casablanca. El pícaro capitán Renault debe cerrar el bar que un tal Richard Blaine —sublime Humphrey Bogart— regenta en la ciudad y que ha acabado por...
Suscribete para leer la noticia completa:

