Cuando al etarra Urrusolo Sistiaga, condenado a 449 años de prisión, acusado de dieciséis asesinatos y dos secuestros, obtiene un permiso penitenciario para salir de la cárcel, queda patente que la ley en este país no funciona, ya que debería apoyar y resarcir en la medida de lo posible a las familias de las víctimas, y no dejar libres a los verdugos de sus familiares...
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