Salgo cuando la tierra todavía huele a dormida. Cuando ya se han despertado los jilgueros y los labradores para llenar con sus colores de sirgo, amarillos, rojos, el verdor de las vides. Bajo los sarmientos, un hombre quita los nietos, los pámpanos que no darán racimo este año. Otro se encorva entre el bosque de palos que sostienen las tomateras. Tiene el camino...
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