Al escritor no voy a seguir inmolándolo estúpidamente; es algo que he jurado a los amigos que me acompañaron en el faro del Palacio de la Magdalena
ESTA semana he tenido ocasión de vivir una de las experiencias más reveladoras de mi vida, una de esas epifanías que la Providencia nos regala, para escarmiento de pasados errores. Hace algunos meses me llamó por teléfono...
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