Lo dicen ellos mismos: los belgas existen, Bélgica no. Y esta broma explica mejor que otra cosa la importancia de la Corona belga. Que Alberto II haya abdicado es lo menos importante, en tanto que su hijo Felipe está perfectamente preparado para sucederle. El papel de la Monarquía como aglutinador de un país en el que las tensiones entre francófonos y flamencos...
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