El gran tema monográfico de Tomeo era la soledad; sólo que bajo ese manto se cobijaban todas las angustias que merodean al hombre
EMPECÉ a leer a Javier Tomeo allá a mediados de los ochenta, cuando la editorial Anagrama lo dio a conocer al gran público, con títulos como Amado monstruo o El castillo de la carta cifrada. Para entonces, Tomeo ya era cincuentón y...
Suscribete para leer la noticia completa:

