NO sabemos nada. Tan solo lo que hablan las piedras. Tan solo los restos desencuadernados de un día en el que Poseidón/Neptuno descargó su tronante capricho contra Hispalis dejando el rastro de su cólera en los limos anaranjados de las entrañas del Patio de Banderas. Vagos indicios de un día terrible. No sabemos más. Ni si fue al alba o al atardecer. Solo sabemos...
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