Es difícil concebir una imagen más espeluznante de la corrupción de nuestros cuerpos que esa turbamulta de polillas en el rostro de Severo
ANOCHE, al volver a casa, después de pasar la tarde en el Retiro, tenía la casa tomada por las polillas. Era una invasión misteriosa, porque antes de marchar nos habíamos asegurado de cerrar todas las ventanas y bajar las persianas,...
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