LAS portadas de los periódicos de ayer parecían el tablón de anuncios de un juzgado: sólo había noticias de causas por corrupción. Sin distinciones políticas ni sociales. Allí estaban partidos, instituciones, personajes, personajillos y meritorios, en un retrato fiel de la «nueva clase» que cayó sobre la España de la Transición, aquélla en la que se ataban los...
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