DESENGÁÑATE, hijo mío, y no caigas en la trampa de la trifulca que ya pintó Goya. Somos hijos del XIX, ese siglo que llevaba la división interna de España en sus números romanos. Dos X como dos incógnitas, separadas por el muro del I. Aquellos arquetipos goyescos siguen haciendo lo mismo, aunque en este caso tiene razón don Carlos Marx. La historia se repite,...
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