COMO las susceptibilidades andan disparadas y aquí te mandan los padrinos en cuanto te descuidas, vaya por delante mi admiración y respeto por la muy noble Utrera, ciudad bravía. Proclamo sus grandezas y las hazañas gloriosas de los devotos hijos de su Virgen de Consolación, «la del barquito en la mano», que cantaba uno de ellos, Enrique Montoya, grandísimo artista....
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