EL niño creía entonces que la poesía era algo relacionado con las travesuras o con la libertad infantil de poder irse a echar la tarde donde más le gustara, sin sujeción horaria ni rienda posible. Lo creía así, porque su madre, cuando hablaba de él, decía: «Mi Fulano se lleva todo el día por ahí como un verso suelto…» Supo poco después el niño que, sin haber...
Suscribete para leer la noticia completa:

