HAY instantes de nuestra vida que han quedado ligados al lugar en el que conocimos una noticia de gran trascendencia. Recuerdo estar desayunando mi vaso de colacao cuando mi madre me dijo que no iría al colegio porque había muerto Franco. Y recuerdo que estaba pasando las vacaciones de mitad de trimestre en Lymington, Inglaterra, cuando irrumpió mi anfitrión,...
Suscribete para leer la noticia completa:

