SI nadie hubiese muerto en esa terrible curva, la Cuesta de las Doblas, en la sevillana Sanlúcar la Mayor, no dejaría de ser una curva muy peligrosa, como tantas otras. Hablamos de la curva, pero no de los coches que circulaban entonces ni de las barbaridades que se cometían. Como la de Las Doblas, todos hemos pasado alguna vez —y pasamos, en cuanto nos salimos...
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