La sierra era el lugar donde estaba la Naturaleza. Desde el barrio de mis padres, entre las paredes de acantilado de los edificios, donde trisaban los vencejos produciendo un eco muy fresco sobre unas fachadas que en junio bajaban todas sus persianas, como si cerraran los ojos al día, se divisaba, al fondo, un pico de la sierra de Guadarrama.
Tras veinte años...
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