Castelo nos enseña que también en la convalecencia del dolor la vida nos regala las más consoladoras epifanías
EN La hermana muerta, Santiago Castelo nos ofrecía una de las más hermosas elegías de nuestra poesía contemporánea, un libro penetrado de dolor que, tras la sublevación del llanto, se remansaba en una pena aterida y mansa. Ahora Castelo nos sorprende...
Suscribete para leer la noticia completa:

