Para exigir mejoras en el sistema educativo no se deben perder las formas, porque resulta tan incongruente como reclamar la paz con una pistola en la mano. Al gritar, en vez de tener más razón, se pierde. Predicar con el ejemplo no es algo reservado al clero, sino a la ciudadanía en su conjunto. Tenemos una tasa de abandono y fracaso escolar que preocupa tanto...
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