Debemos congratularnos de que el Rey no tuviera con su barco la misma relación que Belmonte con su caballo
EL mar apenas lo conozco sino como paisaje, casi siempre contemplado desde esas playas norteñas, elegantes, que aún no se han repuesto del impacto del «top-less»: la noticia de un pecho puede propagarse por las calles como antaño la de las velas vikingas...
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