Aspirante a cualquier vacante internacional y conseguidor de favores de largo y mediano alcance, el exministro Miguel Ángel Moratinos anda estos días empeñado en promocionar a Rachad Farah, de Yibuti, para ocupar la dirección general de la Unesco. Desde que dejó el palacio de Santa Cruz, Moratinos va más bien por libre y a lo suyo; está en su libertad. Pero no...
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