NO voy a contraponer aquí los distintos argumentos que pululan para defender o atacar la fiesta de los toros. No voy a presentar al animal estornudando sangre ni como dueño predilecto de la dehesa; tampoco especular sobre el destino de la raza en caso de que los festejos se prohibieran, ni delimitar la potestad del hombre sobre los demás seres de la naturaleza....
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