No había voz más autorizada que la de Aznar. Pedir lealtad al contrato y al votante no puede ser deslealtad
YA sabemos que las verdades ofenden. Para ser exactos, las verdades, aquí en España, asustan. Con tanto puré conceptual, tanto caldillo semántico, pensamiento gelatinoso, tanta baba retórica como fluye por el discurso político nacional, un sólido encadenamiento...
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