EN Viator, su acuartelamiento y de algún modo también el mío, puesto que me abrió sus puertas hace unos meses para brindarme el privilegio de jurar allí la bandera de España, han muerto tres legionarios. Tres soldados ejemplares. Tres hombres de honor que sirvieron a sus compatriotas allá donde el peligro es más elevado, sin otra pretensión que cumplir con su...
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