LA política es como el río de Heráclito, un largo caudal de momentos irrepetibles en el que uno se puede bañar dos veces pero nunca en las mismas aguas. Aznar no volverá y él lo sabe por más que se eche de menos a sí mismo. Su tiempo pasó, España ha cambiado –no necesariamente para bien– y sobre todo ha cambiado su propio partido, donde el ex presidente es hoy...
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