LOS jueces que nos gustan son los que nos dan la razón. Quien tenga experiencia y no sea un redomado hipócrita reconocerá que el menos común de los sentidos no es ni de lejos el sentido común, sino que lo es el sentido de la justicia cuando hay intereses, adscripciones ideológicas o simpatías personales por medio. Es decir, casi siempre. Por eso la tarea de sentenciar...
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