Tengo en mi memoria sus caras, mientras escribo. María Ángeles, José Antonio… Son pacientes que atiendo en mi consulta desde hace tiempo. Cuando aparecen, algo cambia en mí. Enseguida surge una sonrisa al mirarles a su cara que irradia bondad, alegría, simpatía, cariño... Tengo, quizás, una especial sensibilidad para captar estos tesoros. Doy gracias a Dios por...
Suscribete para leer la noticia completa:

