Los españoles nos encontramos sumidos en una espiral de pesimismo. Seguramente no nos faltan motivos para quejarnos. Estamos rodeados de una ansiedad colectiva que nos impide ver más allá de nuestra desdicha. Sufrimos un acusado complejo de inferioridad, del que solo nos rescatan de vez en cuando nuestros deportistas. Lo peor es que esta actitud es peligrosamente...
Suscribete para leer la noticia completa:

