HE entregado las últimas galeradas. Y he caído en el pozo. Así es siempre, cuando el libro se cierra. Y vuelve la realidad, tan boba. Esta vez era distinto, sin embargo. El libro había existido antes. Lo escribió, hace un cuarto de siglo, alguien de mi mismo nombre y DNI. Con el cual nada comparto. La sinagoga vacía me es cercana, como tantos otros libros de...
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