CUANDO Aznar intentó fallidamente reformar el Código Penal para castigar la convocatoria de referendos ilegales, Izquierda Unida desplegó una gran pancarta en la que podía leerse «Todos a la cárcel». Aquel lema, tomado de una peli de Berlanga, pretendía ser la expresión de la máxima injusticia. Una década después y gracias al caso Blesa nos topamos con el reverso...
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