EL fulminante ingreso en prisión de quien fuera presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, provocaba de inmediato una oleada de regocijo en una parte nada exigua de la sociedad española, especialmente ostentosa en las llamadas «redes sociales». En los «tuits» que se leían en las tertulietas televisivas tal regocijo se expresaba siempre del mismo modo: se celebraba...
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