EL Gobierno mandó espiar a la prensa, acosó a la oposición democrática con la maquinaria del Estado y ocultó y manipuló información sobre un atentado terrorista y los muertos habidos. No está nada mal, así como acusación. Pero no estamos hablando de la Junta Militar argentina, ni del caudillo Nazarbayev en Kazajstán, ni siquiera de este tiranuelo consentido que...
Suscribete para leer la noticia completa:

