LA imagen de ese rebelde sirio a mordiscos con la vísceras de un partidario de Bashar Al-Assad no anima precisamente a intervenir en aquel conflicto. Pero no es eso lo que frena a Obama. Es el viejo proverbio «el gato escaldado del agua fría huye». Los norteamericanos se han visto envueltos en dos guerras en el mundo islámico de las que intentan salir tras sufrir...
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