No pasa un día sin que el brazo político de ETA, uno de los tentáculos de la organización asesina, lance un desafío al Estado de Derecho
¿CUÁNTA dignidad puede derrocharse a cambio de que nos perdonen la vida unos matones ataviados con capucha y boina? ¿Hasta dónde llega- rá la humillación de las víctimas y de todos los españoles...
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