LA casa natal de Cernuda, en la calle Acetres, es hoy una vieja cristalería que simboliza la fragilidad de nuestra memoria. En el número 6 de ese callejón antiguo del Conde de Tojar apenas queda un azulejo polvoriento encaramado a una fachada ajada que inspira aquellos versos terribles del poeta: «Memoria de una piedra sepultada entre ortigas / sobre la cual...
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