EN los sesenta fue a Madrid de viaje de novios y, por hacer una excepción con su bolsillo, y sobre todo por tener un detalle con su condición de presumido, se compró unas gafas de sol que fueron la envidia de todos cuando volvió a la tribu. Mi amigo, que es de los que conservan intactos sus libros y cuadernos escolares, cuidaba de las gafas tanto como de su mujer....
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