DÍAS atrás pasé un par de jornadas en Tarragona. Jamás había estado allí. La turra atosigante del independentismo ha conseguido que ahora encares los viajes a Cataluña con una leve aprensión. Te embarga la sensación de que vas a internarte en un territorio diferente, tal vez hostil, muy ajeno al modelo español común. A tenor de lo que escuchas al Gobierno catalán...
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