AUNQUE Álvaro de Laiglesia dejara demostrado en una de sus novelas que Todos los ombligos son redondos, la especial idiosincrasia que nos define a los españoles invita a gastar buena parte del tiempo disponible en contemplar nuestro propio ombligo. Quizás por eso, las pocas cosas que funcionan en este país, desde los huevos fritos a la Guardia Civil, lo hacen...
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