Nos salvaremos nosotros, en parte al menos, si aceptamos que no es posible salir de esta hecatombe como entramos
MADRID, en víspera de loco puente y vespertino fútbol, ha adquirido un silencio como de ciudad fantasma a la cual asedia el traidor frío de la primavera. Me atrinchero en su letargo de ciudad dormida para releer la bella reflexión de Paul Valéry tras...
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