Tamerlán y Dzhojar estaban cegados por el odio que introdujeron en ellos los apóstoles del yihadismo
DE todas las armas que emplea el terrorismo, en cualquiera de sus manifestaciones, ninguna resulta tan devastadora como el odio. Hay que haber sentido en la piel el escalofrío de una mirada extraña, completamente desconocida y sin embargo infinitamente hostil,...
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