El objetivo toma su eficacia de la ausencia de objetivo: el hombre a asesinar es cualquiera; lo cual quiere decir que es todos
NADA, después del 11 de septiembre de 2001, nos resulta inesperado. Es la gran mutación sobre la cual se abría el siglo. A lo largo de los cuarenta años que duró la guerra fría, una lógica del mal menor se impuso. El equilibrio del terror...
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