EL pensamiento Twitter domina la vida pública. Imperan los asertos volanderos, epidérmicos, indiferentes a los datos empíricos. Gana la partida quien grita más o es mejor actor, pues la sustancia de los asuntos no se estudia. Una docena de tertulianos, que cenan en una televisión y desayunan en otra, marcan el debate a golpe de clichés ideológicos y lugares comunes....
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