Hoy he invitado a Pablo a desayunar. Es sorprendente que, con su situación, el hombre tenga ganas de reír y seguir luchando. Pablo, o mejor dicho, Paul, es de Ghana. Llevo tiempo viéndolo cerca de mi casa intentando ganarse la vida, como muchos de los llamados por nosotros «negritos». No tiene padre. Su madre y hermanos están a miles de kilómetros, y ningún amigo...
Suscribete para leer la noticia completa:

