CONFIESO que la primera vez que me hablaron de Stung Treng me pillaron en la inopia. Fue un poco vergonzoso, pues no sabía si se trataba de un nuevo baile coreano, de un arte marcial exótico o de una de esas bebidas «energizantes», que te dejan insomne y espídico hasta bien rayada el alba. San Google, siempre al quite, aclaró la situación: Stung Treng resultó...
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