AUNQUE la mayor parte de los sabios que conozco, que no son muchos, resultan desconocidos para el gran público -eso a lo que con gran imprecisión muchos denominan como «pueblo»-, en una sociedad mediática y de apariencias no resulta prudente el anonimato. La popularidad, cuya fabricación ha sido monopolizada por los medios audiovisuales, puede convertir a Belén...
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