¡BASTA! No merecemos tanto abatimiento, ni más dolor, ni palabras de odio, de repulsa. No me gustan tus excusas, tu desaliento. Cuando hablas dando rodeos, diciendo cosas que me cuestan entender, alabando al poderoso, al que me arrolla, al que solo piensa en sí mismo, haces más difícil mi existencia. Tú te debes a mí y a todos los que estamos aquí, no puedes...
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