NO se ha visto a ninguna tropilla de indignados asediar sedes o domicilios de los imputados en el ignominioso escándalo de los ERE. Tampoco las bizarras brigadas del escrache han perseguido a los parlamentarios de Bildu, conscientes legatarios morales del terror etarra. En cambio han llamado «asesinos» a los diputados del PP y les han colgado carteles en sus...
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