entro de la Capilla Sixtina, el Cónclave es lento. Muy lento. No hay discursos, no hay debate, no hay corrillos. El ambiente no se parece en nada a un congreso electoral, sino a un lentísimo acto litúrgico.
Los 115 cardenales estarán sentados y callados durante ratos interminables, escuchando cómo cada uno de ellos pronuncia el juramento completo, en latín, antes...

