Fui uno de ellos, uno de los millones de adictos. Hoy estoy limpio. Me he desintoxicado
ES tiempo de confesar. Lo hago con vergüenza. Cierto rubor contrito arrebola mis mejillas mientras escribo estas sonrojantes letras. Sí: fui uno de ellos. Sufría por mi equipo. El carácter se me nublaba cuando perdían (que por cierto, era casi siempre). Me anudaba la bufanda...

