«Si hoy mismo la convicción española no es una anécdota marginal en Cataluña, se debe a quienes han podido presentarse ante los electores como una fuerza cuyo prestigio se basaba en la coherencia, en la tenacidad y en la agudeza de análisis de las que otros han carecido… Por ellos, ha podido percibirse el peligro y frustrarse una amenaza. Por ellos, la sonrisa...
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