«Recordar las palabras de J. A. Saco sólo produce melancolía, por lo inviable de la salida mejor y lo arduo de la buena: “Lo primero que deseo es que Cuba, libre y justamente gobernada, viva unida a España. Lo segundo, que disuelta esta unión, ora por la madre, ora por la hija, Cuba trate de conservar su nacionalidad y de constituirse en estado completamente...
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