«Admito que he ido demasiado lejos en mis elucubraciones, pero cuando veo a los expertos sopesar el papel de la psicología, incluso en la economía, me digo ¿por qué no también en la política? ¿Por qué la fórmula futbolística que me propuso mi amigo del problema catalán ya no funciona? ¿O es que, sencilla y fatalmente, no tiene solución? Pese a los hechos, sigo...
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